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El blog de Oxytours

En deuda con el Mediterráneo

Al conjunto de personas que vivimos en la costa alicantina se nos ha olvidado (no a tod@s, pero sí a la inmensa mayoría) que se lo debemos prácticamente todo al mar Mediterráneo. Nuestro clima, nuestra riqueza ambiental, nuestra cultura e incluso, hasta nuestra supuesta sociedad del bienestar.

El Mediterráneo nos brindó la oportunidad de ponernos en contacto con sus otras orillas y sus otras gentes, algunas a mucha distancia y muy distintos de nosotr@s, a menudo enriqueciendo nuestra economía y cultura gracias a la apertura de rutas comerciales, también trayendo el miedo y la angustia con la llegada de lo temido en forma de piratas, capturando esclavos entre nuestros antepasados. Nuestras lenguas, tradiciones y hasta la gastronomía es el resultado de siglos de idas y venidas a través suya, mezclando religiones, uniendo culturas y personas.

Este es el mismo Mediterráneo al que desde hace pocas décadas sólo queremos por la bonanza de su clima, por las 320 jornadas de sol al año, por sus playas, calas y cálidas aguas, ese mismo mar del que creemos que siempre ha sido destino de turistas, zona de servicios, lugar de esparcimiento, piscina gigante, parque temático gratuito del que todos disfrutan, cada uno a su manera, cogiendo de él lo que necesitan. Nuestra relación con el Mediterráneo ha cambiado, ya no es equilibrada, hace tiempo dejó de serlo y tenemos que hacer un gran esfuerzo para que lo vuelva a ser. Llevamos décadas maltratándolo, olvidando lo vital que fue, lo imprescindible que es.

Un buen ejemplo de cómo está relación ha cambiado lo tenemos al observar cómo han variado la pesca y los pescadores en la Costa Blanca. Estos días atrás, navegando por el frente litoral de El Campello y La Vila Joiosa, preparando la nueva ruta marina de Oxytours Descubre el Mediterràneo: naturaleza y cultura alicantina, no podíamos evitar pensar en ello, gracias a los distintos recursos interpretativos presentes en el itinerario y que de manera directa o indirecta nos remitían a nuestra relación con el mar a través de la pesca.

Por un lado, el yacimiento arqueológico de la Illeta dels Banyets, junto al inicio del itinerario marino en El Campello, gestionado por el MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante, libro abierto de nuestra historia donde leemos cómo vivía la gente en nuestra costa gracias a los restos de asentamientos de época íbera y romana, destacando su papel como puerto comercial. En su extremo se encuentran una de las escasas piscifactorías de época romana del estado español, con 4 balsas excavadas en la roca y comunicadas entre si y el mar a través de ranuras y canales. La elaboración de conservas de pescado como el Garum, una salsa con base de pescado y muy apreciada en las mesas romanas, no fue exclusiva de este lugar ya que se elaboraba también en las encontradas en Calp y Xàbia.

Illeta dels banyets. El Campello.

En el caso de las almadrabas caladas en la costa no quedan restos que admirar, pero si una extensísima toponimia en nuestro litoral y multitud de documentos que hacen referencia a este singular arte de pesca consistente en la instalación de una serie de redes y estacas que formaban una especie de laberinto que condicía a la red del copo, desde donde las capturas eran izadas a los barcos. Su principal captura eran los atunes, por lo que se instalaban coincidiendo con sus rutas migratorias desde el Atlántico, que se produce dos veces al año. La costa alicantina fue profusa en el calado de almadrabas, de norte a sur, y famosa la pericia de sus armadores y capitanes, que eran requeridos por todo el litoral mediterráneo y en la zona del Estrecho de Gibraltar. Está documentado el calado de almadrabillas en El Xarco y en la zona de La Illeta, así como las solicitudes para calar almadrabas (y en alguna vez se instalaron) en la zona de el Barranc d’Aigues o en la Coveta Fumà. Miles de toneladas de atún y otras especies fueron capturadas en nuestra costa por este sistema de pesca, que estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX. Como dato, en la almadraba de Calp se capturaron en 1924 37.400 kilogramos de pescado, siendo ya su rentabilidad muy escasa.

Almadraba en la isla de Nueva Tabarca. Alicantevivo.org

Un tercer paso en esta evolución de la pesca lo encontramos en la instalación de las modernas piscifactorias actuales, estructuras flotantes que vemos a diario desde la costa de El Campello, Altea, La Vila, El Albir, Calp o Guardamar del Segura. Ancladas al fondo marino, su función es la de servir de lugar para la alimentación de alevines de diversas especies hasta alcanzar un tamaño comercial, momento en el que se extraen del mar y son preparados para su distribución entre supermercados y distribuidores de alimentación. Granjas marinas, con una afección al fondo marino difícil de medir influyendo además, como cualquier otro tipo de arte pesquero, en el comportamiento de peces, cetáceos y aves marinas.

Esta evolución en las artes de la pesca nos manda un mensaje claro de fin de recursos pesqueros y de sobreexplotación. Necesitamos criar y engordar alevines de dorada, lubina o rodaballo en jaulones porque el mar ya no nos puede facilitar lo que necesitamos, de puro agotamiento. La pesca es tan sólo un ejemplo, podríamos poner más, muchos más de ese cambio de relación. El más patente, la alteración del medio físico, la urbanización canibal del litoral.

Durante las últimas 6 o 7 décadas nuestra costa ha sufrido un proceso de alteración terrible, con nuestros valores ambientales y culturales enterrados bajo toneladas de hormigón. Está claro que desde la dura década de los 50  teníamos que prosperar como sociedad en la busca de bienestar y libertades para tod@s, pero quizás el camino que se eligió en algunas zonas con la construcción y urbanización de la costa como motor económico no fue ,desde luego, el más sostenible ni social ni economicamente hablando, como sucesivas crisis del ladrillo han puesto de manifiesto. Sólo un apunte, tras el paso de la borrasca Gloria en enero de 2020, el alcalde la localidad costera de Bellreguard Àlex Ruiz, en Valencia, planteó la posibilidad de no reconstruir el paseo marítimo destruido por la borrasca, como ya había ocurrido multitud de veces con temporales anteriores, buscando una solución más natural e integradora con el paisaje, ahorrando miles de euros al municipio.

Pero para nosotr@s, el ejemplo más importante de este cambio de relación es la práctica desconexión entre nuestra sociedad y la costa, el mar. Nos relacionamos con él a menudo con absoluto desprecio, dejando nuestras basura en las playas de forma consciente, porque nos dá pereza llevarla con nosotros, o tirando toneladas de toallitas por el WC sabiendo, porque lo sabemos todos, lo que ocurre con ellas. Escribir sobre la tristeza que esto genera nos llevaría horas y no es el objetivo de esta entrada, pero al menos dos reflexiones:

  • Ver cómo ha reaccionado el medio natural a casi 3 meses sin presencia de personas en las playas ha sido increíble, destacando a nuestro juicio la nidificación de una de las aves más amenazadas por la incompatibilidad de su nidificación en zonas litorales con los usos que nosotros realizamos en ellas. O más que con los usos, con nuestra falta de civismo al no respetar vallados o carteles que buscan proteger las colonias. Se trata del Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), una pequeña y preciosa ave limícola con una situación realmente complicada, y que ha vuelto a nidificar durante este confinamiento en playas tan turísticas como La Mata, en Torrevieja.

 

Chorlitejo patinegro en la playa de La Mata, primavera de 2020. Julio J. Añel en Crónicas Naturales de Torrevieja.

 

  • Una pregunta: Cuándo va el mar a comenzar a vomitarnos las centenares y miles de mascarillas y guantes desechables que acaban en las alcantarillas? Preparémosnos para un nuevo elemento decorador de nuestras  costas junto a salvaslips, bolsas de patatas fritas y de supermercado, sedales, colillas (casi 33.000 millones inundan las playas españolas), latas de refrescos, bastoncillos, preservativos y así un largo y vergonzoso etcétera. Y eso es lo que vemos, si hablamos de lo grave de verdad, los microplásticos que generarán, el problema pasa de estético a ambiental y de ambiental a sanitario.

Qué nos ha pasado para dejar de respetar al Mediterráneo, a ningunearlo y despreciarlo, a referirnos a los arribazones de Posidonia como suciedad, a obviar su importancia aunque nos la estén explicando y demostrando, a no reconocer nuestra deuda eterna con él como sociedad.

Es nuestra obligación detener su deterioro, comenzar a recuperarlo de manera decidida, mostrar a todos su importancia ambiental, que es indudable a través de pequeñas y grandes acciones de particulares y administración, de empresas, universidades y asociaciones, dirigidas a recuperar, conservar, sensibilizar, como la iniciativa alicantina The Gravity Wave, que transforma plásticos recogidos en el mar en carcasas para móvil. O acciones y declaraciones valientes como las del actual alcalde de Denia, Vicente Grimalt, que durante la temporada de baño del 2019 se negó a «limpiar las playas de restos de posidonia oceánica» y harto de críticas, fundamentadas en la ignorancia ambiental más absoluta declaró, que la presencia de restos de la planta marina posidonia oceánica en las orillas,  muy lejos de ser basura, era indicativo de calidad ambiental de la costa…»La posidonia es vida», dijo. Advirtiéndo que los turistas deben acostumbrarse a que el mar «no es la piscina de su urbanización».

El valor del Mediterráneo va mucho más allá que el de ser fondo perfecto de nuestras imágenes en Instagram. Como no tengamos cuidado, va a ser lo único bonito que nos quede de él ¡Actuemos en consecuencia!

Infomación y talleres ambientales de Oxytours en playas, para el Ayto. de Torrevieja

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Imposible escribir unas palabras sobre el mar y que no acudan a tu cabeza nombres y caras de personas que han pasado por tu vida de una manera u otra relacionas con el mar, con la pasión y respeto mutuo por él. Algunas hace años que no las ves y otras, compartes vida a diario, pero inevitablemente son el mar para mi, como Gorka Ocio y aquel Pride of Bilbao del 2007, junto con Dani Liñana, o Juan Antonio Pujol, del que tanto queda por aprender (y su costa alicantina y murciana, porque son suyas), junto con Conchi Martínez, Richard Barreno, Carles GagoPatricia Gosálbez, Jaume Lloret, Toni MartínezFernando Carmona, Joan Segovia o Ruth Fernández y El Xarco. El cabo Huertas inseparable de Cayetano, Roberto y Manolo o Ana y el cabo de Gata, del que nunca vuelve, quedándose siempre en el Barronal.

Gente y mar.

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Vivir la Vida

AHÍ la tienes.

Más segura que tú, que balbuceas

delante de su aplomo.

Más exacta que tú, que desconfías

de ti

como un arquero viejo.

 

Palmera solitaria (fragmento).

Antonio Cabrera (2016). Corteza de Abedul. Tusquets Editores. Marginales 293

 

Han pasado 25 años de aquel día, pero cómo olvidarlo. Aquellos fueron meses intensos y difíciles,  sin saber aún que la intensidad y la dificultad aumentarían en los años siguientes. Pero días como aquel, con gente como aquella ayudaron muchísimo a no caer, a llegar a puerto. Nada como buscar un buen apoyo cuando las piernas fallan, aunque ellos no supieran nunca que fueron muletas. Y en aquellos años de estudiante de Biología, fallaron mucho.

Recuerdo la sorpresa, la emoción, la tensión incluso de aquel  instante. Acabábamos de ir a las redes a ver qué pájaros  habían caído, y tras retirarlos con sumo cuidado los llevamos a la mesa donde se tomaba nota de qué especies eran junto con diversos datos biométricos de cada uno de los ejemplares, colocando al final una liviana anilla metálica en uno de los tarsos y quizás, previa a la liberación, una rápida fotografía… y luego a volar. Para un loco de las aves desde la infancia como era yo, aquellas primeras sesiones de anillamiento científico resultaron increíbles por lo que aprendías, por lo que compartías. Recuerdo que aquel día alguien preguntó qué había caído en las redes. – Poca cosa, hay un Mosquitero común con el plumaje algo más apagado que el resto. Antonio, el anillador experto que nos instruía, lo cogió, lo examinó y con urgencia repentina lo volvió a meter en la bolsa y tras un – que no se escape  fue a consultar la pequeña biblioteca especializada que teníamos en la zona de anillamiento. – Es un “tristis”, el segundo que veo, comentó emocionado. Esa mañana tuvimos la fortuna de trampear un ejemplar de Mosquitero común Phylloscopus collybita de la subespecie tristis, un pequeño pajaro de apenas 8 gramos de peso y 20 centímetros de envergadura, cuyas zonas tradicionales de cría se encuentran en Siberia y Mongolia y las de invernada, en una amplia zona entre la cordillera del Himalaya e India.  Esa mañana, en el Pujol Vell de l’Albufera de Valencia, un pequeño pajarillo desviado más de 6.000 (seis mil) kilómetros de su ruta migratoria habitual nos enseñaba, nos recordaba lo increiblemente sorprendente que podía ser el medio natural. 8 gramos, 6.000 kilómetros, piénsalo: Increible, fascinante, mágico.

 

Nota sobre la captura en El Serenet nº 2. Butlletí de la Societat Valenciana d’Ornitologia (SVO)

 

Para alguien que no tiene el más mínimo conocimiento de psicología, pensar y leer sobre como nuestra mente asocia, disocia, relega o muestra recuerdos, ideas o emociones es tiempo perdido, pero aún así no deja de maravillar. Y es precisamente en estos días de confinamiento por el COVID, semanas donde nuestro ritmo diario ha saltado por los aires y la incertidumbre a corto y medio plazo paraliza y atenaza a muchos, cuando además parece que la observación de aves desde ventanas y balcones engancha a propios y extraños y muchas personas comienzan a ser  conscientes de que nuestra naturaleza cercana es variada y rica, preciosa e interesante, es justo en estos días cuando una y otra vez vienen a mí 3 palabras, una exigua frase que como un mandamiento se ancla en mi mente, lacera mi pecho de manera incansable. Debe ser el contexto, que lo puede todo, las libertades limitadas, movimientos controlados justo a nosotros, que nos creíamos libres.

La frase, “Vivir la vida”.

Es curioso como estas 3 palabras, que ni se dirigían a mi ni yo estaba presente cuando se pronunciaron, han llegado a calar en mi interior como lección de vida como pocas otras antes, quizás por quien las decía y el momento en que se decían.

Antonio quedó con unos amigos a comer en mayo de 2017. De manera fortuita cayó y se golpeó la cabeza contra el suelo, quedando tetrapléjico y falleciendo dos años después, por culpa de aquella grave lesión medular. Unos meses antes pronunció esas 3 palabras a modo de despedida a unos amigos, los mismos con los que compartí aquel tristis, la última vez que lo fueron a visitar, sin saber que su final estaba próximo. Antonio fue muchas cosas, destacando quizás su faceta de poeta, galardonado con el Premio Internacional Fundación Loewe en 1999 y el Premio Nacional de Poesía  en el año 2000, entre otros.  También supo ser profesor de filosofía e imagino que muchas cosas más. Y digo imagino porque para mí Antonio fue, sobre todo, un amante excepcional del medio natural y de las aves, con avidez por compartir y mostrar lo que conocía, por contagiar su pasión. Y allí estábamos nosotros, en noviembre del 94, adictos a las alas, los vuelos, plumas, cantos o las migraciones… atentos a lo que contaban ellos, Antonio y Pepe, como aquel día del tristis, como muchos más que vinieron después. Aquellos madrugones para ir a anillar, los cafés en El Saler, montar y desmontar redes, el humor absurdo,  las horas y horas de conversación, compañerismo y de vida que pasamos todos en aquellos ya lejanos días en el tiempo, próximos en el recuerdo, de pájaros y arrozal y barro y risas, que quedaron grabados a fuego para siempre. Grabados como una de las vivencias personales más intensas y gratificantes que he sentido nunca, tan importantes que a veces pienso que sin la compañía y apoyo de aquellos compañeros y amigos no habría podido amortiguar el dolor de los meses que vendrían, ni abrir libros, tomar apuntes o robar horas de sueño para estudiar.

 

Sesion de anillamiento en el Pujol Vell (Albufera de Valencia). 1996

 

Vivir la vida es una frase que marca nuestra existencia con una linea que debemos seguir, cada uno de la manera que sepa, se atreva, o simplemente quiera. Estamos obligados a ello, a que nuestra vida converja con esa línea, a recordar que el tiempo no es eterno y que puede acabar en cualquier instante. Todos lo pensamos cuando estamos atrapados en casa, lo que haremos una vez salgamos y que habíamos dejado aparcado, lo que disfrutaremos con aquello para lo que esta vez sí que sacaremos tiempo. Decididos a que nuestra vida pise esa línea todo el tiempo, se mantenga sobre ella buscando aquello que nos hace brillar y que nos reconforta, a no postergar nunca más besos y abrazos. Estar presente para los tuyos pero, sobre todo, para tí mismo.

 

Ellos siempre han estado ahí, aunque el contacto con la mayoría apenas exista y sea mínimo, pero la emoción permanece intacta en el recuerdo, más viva que la más real de las fotografías de aquellos años. Y lo mejor, sin que sean conscientes de ello en absoluto, lo que me parece maravilloso. Gracias a Pedro del Baño, a Manu y Toni Polo y a Javi Galindo, los 5 confinados en aquel Talbot Samba, que embarrados hasta el cuello empujábamos en el port de Catarroja. Luego vinieron Mª Jesús, Vicente o Silvia. Y a Pepe Lluch. Y sobre todo a Antonio Cabrera, que me enseñó de pájaros, que me emocionó con sus poesías, que me acompaña, él y todos, para siempre en mi camino. Porque los compañeros de camino no se eligen, aparecen y se ponen a andar a tu lado. Y cuando el paso es idéntico, cuando el esfuerzo es el mismo, la compañía es perfecta y el silencio no molesta, se convierten en verdaderos compañeros de vida, que aunque con el tiempo se muevan lejos, tan lejos que algunos decidieron volar alto, fuera de su cuerpo. Siempre estarán.

 

Homenaje a Antonio Cabrera en los actos de celebración del 25 aniversario de la Societat Valenciana d’Ornitologia. Quart de Poblet. 05/10/2019

 

Dedicado a Antonio, a todos ellos. A todas las personas que son arco iris, que son palmera, como la de las líneas de Antonio, a las que es preciso acercarse, necesario mirar hacia arriba, imprescindible crecer gracias a ellas, de altas que son, como diría Miguel Hernández.

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Serra Gelada, los secretos del acantilado

“…Quisiera poder describir con fidelidad la sierra del Arabí, en el lado que el mar lame, que el mar acaricia. A la luz de la luna, entre la indecisión de las sombras, sus peñascos desgajados, medio cubiertos por el agua, parecían columnas rotas, estatuas mutiladas, ruinas de templos, aras hechas mil pedazos, altares antiguos heridos y destrozados, dioses que el mar estaba devorando; en una palabra, el naufragio de un pueblo, de una civilización. Yo algunas veces temblaba delante de aquellos escollos inmensos, que se perdían en el cielo, y que parecía que al menor beso de la tranquila ola se embreaban, amenazando desplomarse sobre nosotros…”

Es imposible estar a los pies de los acantilados de la sierra del Arabí, o Serra Gelada, y no sentir lo mismo que describió en 1881 Emilio Castelar, quién fuera presidente de la I República española, un escalofrío infinito mezcla de admiración, de temor, de respeto. Castelar escribió sobre estos acantilados de manera admirable y fue testigo de su belleza sin huella, de las cuevas donde se refugiaban las focas monjes, donde los pescadores aún podían recoger el agua dulce que destilaban sus techos, el mismo lugar donde la recogieron los piratas berberiscos durante más de 300 años.

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Emilio Castelar y Ripoll. Presidente de la Primera República Española entre 1873 y 1874.

Porque es cierto que ya sea caminando desde la cala de Ti Ximo buscando la torre de les Caletes o recorriendo el sendero de su cresta, la Serra Gelada siempre sorprende, impresiona y por supuesto intimida, especialmente si la observamos desde el mar. El momento en el que ganas la punta Bombarda con el faro del Albir y los restos de la torre vigía allá arriba, cuando giras buscando la Mitjana y aparece el acantilado en toda su extensión, en ese preciso momento las palabras de Castelar adquieren todo su significado, de golpe, sin previo aviso. No en vano dos elementos paisajísticos se unen aquí para enmudecimiento de quienes los observan. El Mediterráneo horizontal e infinito junto la enorme pared vertical del acantilado, finita, pero igualmente interminable.

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Punta Bombarda y Faro de l’Albir (Serra Gelada). A la derecha del faro se observa la base de la torre vigía de la Bombarda, del siglo XVI. Foto: Antonio Sáez.

Entre los muchos tesoros que esconde este acantilado quizás el más importante no está relacionado con piratas, joyas botánicas o aves protegidas, siendo más bien un preciado recuerdo de climas remotos, de hace miles de años. Un magnífico legado en forma de duna. Pero no se trata de arena normal sino arena anclada en el acantilado, colgada de él, abrazada a él para siempre.

La duna fósil de Serra Gelada constituye unos de los hitos geológicos más importantes de la Comunidad Valenciana. Sus extraordinarias dimensiones (250 metros de altura y un volumen de arena estimado en 16 millones de metros cúbicos) la convierten en la duna de mayor altura del continente europeo. Además destaca su singularidad  botánica, debido al conjunto de especies de arenales que en ella se encuentra difíciles de localizar en conjunto en otros lugares de la provincia. Pero casi nada de esto es comparable a la primera vez que la ves, que tomas consciencia de su magnitud, de su colosal altura, de su excepcional belleza.  Belleza amenazada por la erosión continuada producida por el agua de la salida de la depuradora existente al otro lado de la sierra, mordiéndola sin descanso, problema cuya solución alguien debería afrontar de una vez por todas.

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Duna fósil de Serra Gelada desde el mar, frente a las calizas jurásicas del morro de Sant Jordi.

Esta sierra litoral alicantina, junto con su frente marino y las bahías de Benidorm y Altea fue declarada Parque Natural por la Generalitat Valenciana en 2005. Más de 5.500 hectáreas de acantilados y fondos marinos protegidos situadas en los términos municipales de 3 localidades de gran importancia para el sector turístico de nuestra región como son el Albir en l’Alfàs del Pi, Altea y por supuesto Benidorm, cuyo icono identificativo por excelencia, su isla, está incluida dentro del Parque Natural de la Serra Gelada.

Un Espacio Natural con un excepcional valor ambiental y cultural donde encontramos escasas aves marinas como el Paiño o el Cormorán moñudo, praderas de la planta marina Posidonia oceanica en las bahías y entre los haces de esta, ejemplares de Nacras de gran belleza,  además de plantas rupícolas en el acantilado como la amenazada Silene d’Ifac y dunares como la endémica Linaria arabiniana cuyo nombre científico está relacionado con el topónimo de esta sierra, Penyes de l’Arabí. Desde halcones y delfines hasta peces luna, torres vigía, pecios, plantas atlánticas como la Camariña o incluso un parche arrecifal de coral fósil, mil y un recursos ambientales y culturales en una zona donde hasta hace poco nadaban las focas monjes, se trabajaba la minería de ocre y se calaban almadrabas.

Linaria Arabiniana Serra Gelada
Bellísimo ejemplar de Linaria arabiniana, endemismo iberolevantino que crece en la duna fósil de Serra Gelada y otros arenales de Alicante.
Ola fósil Serra Gelada
Detalle de la duna fósil de Serra Gelada, constituida por eolanitas blancas parcialmente erosionadas por acción del viento.

Serra Gelada está enclavada en uno de los destinos turísticos más importantes del estado español. Más de 250.000 personas recorren la ruta del faro del Albir, navegan hasta la isla de Benidorm o realizan inmersiones en la Llosa o la Mitjana cada año. Más de un cuarto de millón de visitantes, entre turistas y residentes, son usuarios de este Parque Natural anualmente, personas que demuestran el importante potencial del medio natural de nuestra provincia como complemento de nuestro destino turístico, complemento diferenciador y de calidad pues Alicante encierra en sus escasos 5.800 kilómetros cuadrados de superficie una diversidad de hábitats casi imposible de encontrar en otra región europea.

Un patrimonio que debe estar tutelado de manera continua por las distintas administraciones responsables de su conservación, conservación que en los últimos años ha sufrido un revés considerable en forma de recortes y que ha originado que el personal de nuestros Parques Naturales, como ocurre con Serra Gelada, sea totalmente insuficiente, y los proyectos de conservación que se llevan a cabo en este, prácticamente inexistentes. Cosas para cambiar a la mayor brevedad posible.

Oxytours velero Serra Gelada
Interpretación del Patrimonio ambiental y la historia de la piratería en Serra Gelada a bordo de un velero, en una actividad de Oxytours. Al fondo l’Illot de la Mitjana y a la derecha, la Cara del Elefante. Abril 2016.

Cada vez que visitas Serra Gelada, a pie o en barco, es imposible no ensoñar con ella, sentir con ella. De esta manera se es capaz de ver aquella barca de leyenda acercándose al acantilado y estando a  punto de estrellarse contra él, se introduce milagrosamente en la Cova de la Dona, con aquella doncella en su interior que escapó de los piratas y a la que descubrieron días más tarde, desfallecida, prácticamente muerta. No es difícil entrever a lo lejos esas mismas galeotas del turco que, fondeadas en la cala dels Illots, se esconden de la vista de los atajadores que recorren las alturas del acantilado buscándolas y así poder alertar a sus torres y estas a las gentes de la costa, eternamente en guardia y atemorizadas.

Cierras los ojos y oyes las historias de pescadores, piratas y focas en Benidorm y el Albir, las que escuchó Castelar. Ese tipo de pesca ya no se practica, esas focas monje ya no están, ni volverán jamás. Pero mientras perduren las paredes gigantes, entretanto naveguemos pegados al Cantal Roig o a través del canal de la Mitjana, las historias que cuenta el acantilado resonarán en nuestras cabezas, nunca se olvidarán y su recuerdo siempre estará presente.

 

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– Señalar que el acantilado de Serra Gelada, desde la punta Bombarda a la punta de les Caletes es una zona de acceso restringido del Parque Natural, por lo que para el desembarco y tránsito por dicho espacio es preciso contar con autorización. Más información sobre el Parque Natural y datos de contacto en este link.

– Recordar aquí a los compañeros de este Parque Natural con los que compartimos muchos días de trabajo, especialmente a Fernando Carmona que patroneaba el Changó el primer día que vi la duna de Serra Gelada desde el mar (y fueron muchos muchos más con él), a Eduardo Mínguez, que hizo caer en mis manos el texto de Castelar en Benidorm y a José Luis Linares, por ejercer de modelo en la foto de la duna fósil. A todos, gracias.

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67 llaves para una Identidad

Cuando éramos críos teníamos un juego de calle, uno que por encima del resto nos llevaba horas y horas recorriendo los pasajes de la Cuesta, de un lado para otro. Nos apasionaba coleccionar llaves perdidas y con ellas, intentar abrir candados ajenos. Íbamos cargados con manojos de llaves, la mayoría encontradas en la calle, oxidadas, pero una vez limpias y recuperadas para la causa, ingresaban en nuestro llavero para intentar abrir todos los candados que veíamos, sin maldad, simplemente por el hecho de poder abrirlos, por la satisfacción de conseguirlo, lo que aunque parezca difícil ocurría de vez en cuando. Con el tiempo el barrio se nos quedó corto y comenzamos a recorrer las Lomas, hacía el Palamó y Orgegia. Por aquel entonces y sin darnos cuenta, la atención de algunos comenzó a pasar de los candados a los árboles y sus nidos. También sin maldad, simplemente nos gustaba ver pájaros, nos encantaba recorrer las sendas que iban a media ladera entre los pinos de las Lomas, algo más arriba de los caminos por los que transitaba todo el mundo.

Lo bueno de recorrer estos y otros senderos es que están repletos de buena gente, afín a uno y a menudo, esa afinidad inicial se convierte en respeto hacia los que te acompañan en el camino, en el que acabas escuchando atentamente, en silencio y aprendiendo de los que saben más que tú, creciendo gracias a ellos. Hace pocos días compartí y disfruté una de esas conversaciones sin orden ni intención donde se hablaba de plantas, de tradición, de pasado, de futuro y, sobre todo, de Identidad. De identidad en la cocina, de tradición en la elaboración, de alma y corazón en lo que se hace, en lo que se sirve. Palabras que a menudo no se entienden en el mundo exterior pero que en la intimidad de ese sendero que subía hacia la montaña para penetrar en ella sonaban reales y sobre todo, necesarias. Hablan de la memoria gustativa, su recuerdo y evolución y de cómo se algunas personas tienen la firme convicción de presentarla en la actualidad en sus tiempos justos, que por supuesto son pausados y cercanos. Identidad, lo que te define, lo que has sido, eres y serás. Por supuesto, independientemente de si nos referimos a una persona, a la cocina, a un territorio o al turismo. Es lo mismo, todo uno.

Caminando por senderos perdidos en montañas encontradas, entre el Cavall y Aitana (Alicante). Noviembre 2015

Precisamente fue en esos mismos días cuando ha coincidido en el tiempo y en el contenido distintas noticias y eventos relacionados con el sector turístico y su futuro a corto plazo, todas ellas con un común denominador. Desde el Tourist Talent Networking Event de Madrid, donde se hablaba de la necesidad de escapar de productos encorsetados para posibilitar que el cliente sienta, se emocione y se sorprenda durante su estancia, destacando la necesidad de los profesionales turísticos en interactuar a nivel emocional con sus clientes, de transmitirles sensaciones que perduren. Pasión, o la evolución de la comunicación, siendo más importante como lo cuentas que lo que cuentas en sí. O qué decir del título que eligieron los alumnos de 4º curso del grado de Turismo de la Universidad de Alicante para el III Encuentro entre profesionales y estudiantes del sector turístico que tuvo lugar en el CdT de Alicante: Emociones en el sector turístico. Emoción y Pasión, necesidad de sorprender y una vez más, ser diferentes, proclamado bien desde el foro más global y mediático, bien desde el más pequeño y local, pero también más cercano y hasta quizás más auténtico.

III Encuentro entre profesionales y estudiantes del Sector Turístico. CdT Alicante, 10 diciembre 2015

O las recientes palabras de José Luis Gascó, director del Instituto Universitario de Investigaciones Científicas (IUIT) de la UA en el diario Información, bajo el título de «Nos creemos mejor de lo que somos» hablando sobre el turismo en nuestra zona como «no sabemos definir qué queremos que sea nuestra ciudad». Cambiad si se desea ciudad por provincia, destino, región, restaurante, hotel o museo. Todo vale.

Fue leyendo estas noticias y escuchando a ponentes cuando vinieron a mí las palabras pronunciadas por amigos desde aquel estrecho sendero, entre lentiscos, ruscos y aladiernos, y que hablan de tradición, de autenticidad, de emoción, pasión y genuinidad relacionada con la tierra, con sus gentes, palabras que quieren agruparse todas en una, todas en Identidad.

La identidad del territorio, por la que se ha apostado en zonas rurales como elemento clave para su dinamización social y económica, aquí parece no ser tan importante, presentándose a menudo difuminada y arrinconada. Quizás parezca que no es necesaria, el clima y las playas llenan los hoteles por si solos, es lo único que nos hace falta, y los tenemos de sobra. Aunque quizás no sea así para siempre, quizás haya que variar el rumbo de manera decidida hacia esa pasión, hacia una identidad bien definida. Si no lo hacemos continuaremos poniendo costosos e ineficaces parches, de tanto ofrecer experiencias que no emocionan, de diferenciarnos sólo en notas de prensa.

Arrós en ratlla i boniato. Restaurant Ca l’Angels, Polop (Alicante)

Esta identidad como territorio, habitualmente referida a aspectos ambientales y culturales, debe ser mucho más amplia y transversal ya que afecta a todos los niveles de nuestra sociedad, pasada, presente y futura. La eternamente demandada diferenciación del destino, el desarrollo de productos e iniciativas que complementen y enriquezcan la oferta turística de nuestra zona difícilmente llegarán si no somos capaces de entender esa identidad del territorio como factor de desarrollo, si no tenemos la capacidad de identificar las oportunidades que nos ofrece nuestro medio natural,  desarrollándolas de forma respetuosa y sostenible, estructurada y coherente. Por supuesto que se trabaja en esa línea desde hace un tiempo, pero necesitamos una mejor coordinación, conocimiento y colaboración entre instituciones públicas y privadas que nos permita ser cada día un poco mejor, un poco más diferente que el resto de destinos.

Parque Natural de las Lagunas de La Mata – Torrevieja, rutas ecoturísticas organizadas por el Ayuntamiento de Torrevieja y guiadas por Oxytours. Noviembre 2015

Habría que parar. Y volver a caminar lentamente por los valles de Laguar o Gallinera, por las laderas de nuestras montañas, desde Serra Gelada a orillas del Mediterráneo hasta las alturas de Aitana y Serrella, apartando a nuestro paso el carrizo en el Fondó y pisando tierras saladas en Monnegre o La Mata, viendo como el viento forma olas de cereal en Villena o navegar frente a la torre del Charco en La Vila. Quizás en uno de esos senderos, en uno de esos rincones estén las llaves necesarias que nos permitan mirar alrededor de otra manera, a sentir el suelo que pisamos, conectar con él, vivirlo como propio.

Es posible que no sean necesarias 67, quizás unas pocas o incluso una sola llave sea suficiente para abrir el candado, para ayudarnos a ser auténticos, únicos y a emocionar a nuestros clientes desde un barco, delante de los fuegos, sirviendo una mesa, a pie de excavación o buscando alas entre el arrozal.

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– Gracias  una vez más a David Ariza y Paco Teuler por compartir camino, flores, mesa  y vida pero sobre todo, montañas que como Paco bien dice, no son nuestras. Nosotros somos suyos. Si los queréis conocer, no dejéis de visitar la web del Restaurante Ca l’Angels de los hermanos Teuler o el trabajo de David.

– Gracias a J. Antonio Pujol, por compartir con tod@s su paseo de noviembre por La Mata y sus 67 llaves, que mi infancia hizo suyas. Tenéis el post sobre aquel día en la página de Facebook de Crónicas Naturales de Torrevieja, aquí.

– Gracias a los organizadores del III Encuentro entre profesionales y estudiantes del sector turístico de la Universidad de Alicante. Un evento que, desde la sencillez y la pasión, permite compartir vivencias y experiencia entre distintos ámbitos del sector turístico de nuestra zona, enriqueciendo tanto a estudiantes como por supuesto, a profesionales.

El blog de Oxytours

27992: El corazón de la roca.

Era sólo una roca. Magnífica e imponente, cierto. Pero sólo una roca.

Para mi, que acababa de de contorsionar mi cuerpo para llegar hasta pájaros de tormenta, de mirar a los ojos de los delfines, de no pestañear absorto ante la oscura y fría belleza de la Llosa, sólo era una roca. Y pronto, muy pronto, Ifach me mostró lo equivocado que estaba, exhibiéndose ante mí como el gigante de piedra que es.

Todo cambió a los pocos días de mi llegada, justo lo que tardé en recorrer una antigua senda de pescadores fuera de la ruta habitual. Recuerdo el camino de herradura al cruzar la hendidura, parcialmente derrumbado, con un margen de piedra seca de varios metros de altura, seguramente de los años 20 del siglo pasado. Tanto esfuerzo absolutamente olvidado. Sentado en la cueva, quizás refugio para los pescadores de la pesquera del Barranquet, fue entonces cuando Ifach comenzó a reclamar su singularidad.

Parc Natural del Penyal d’Ifac, visto desde el morro de Toix

La roca crecía a mis ojos, cada día más alta. No sólo por las especies de plantas rupícolas que allí se encontraban, tan a mano, o por la posibilidad de seguir con detalle nidificantes tan escasas como el Cormorán moñudo sino también por la gran oportunidad que suponía utilizar lo que menos gusta de Ifach: la afluencia masiva de visitantes, convirtiéndola en un desafío genial para compartir la importancia y excepcionalidad de su Patrimonio.

Pero había una cosa más, algo oculto, lo más grande de la roca, quizás su mayor secreto, quizás su corazón, que quiso compartir de manera generosa conmigo y que me marcó para siempre. Allí, bajo unas lonas, a la izquierda del camino, esperaba su 4ª campaña de excavación la Pobla Medieval de Ifach.

Es imposible resumir en unas pocas líneas la importancia de la excavación de esta ciudad amurallada de finales del siglo XIII, impulsada por el Museo Arqueológico Provincial de Alicante/MARQ, el Ayuntamiento de Calp y la Generalitat Valenciana a través del Parc Natural del Penyal d’Ifac. El trabajo realizado en los cortes para dejar al descubierto nuestro Patrimonio, para interpretar y mejorar nuestro conocimiento sobre cómo era la vida de nuestros antepasados en época medieval, es digno de elogio. El sistema de acceso a la ciudad, el inventariado de torres defensivas, la increíble extracción de la bóveda de crucería de la capilla sur y su clave, la planta completa de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Todo, cada pieza de sillería, cada palmo de lienzo de muralla, cada moneda, grafito, estancia o exhumación de su necrópolis. Todo formando parte de un trabajo increíble posicionando nuestro Patrimonio en el lugar que merece, capitaneado por José Luis Menéndez Fueyo.

Entrada y planta de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, Ifac (Primera mitad siglo XIV)

Pero lo que más nos impresionó del trabajo que allí se realiza fue algo que en realidad tiene poca relación (o mucha) con nuestro Patrimonio. Lo primero, cómo abrieron los trabajos y novedades de la excavación a cualquier persona interesada a través de las redes sociales y del blog. Cualquier cosa destacada sobre los trabajos, piezas singulares descubiertas, cambios en las hipótesis formuladas sobre la Pobla conforme avanzaban los cortes y se comprobaban por fin sobre el terreno. Todo. Poniendo al alcance de cualquier usuario los avances de la excavación, con absoluto rigor científico pero redactado de forma accesible para todos.

Quizás ésto ha sido, y lo es aún en día, un problema de los trabajos técnicos relacionados con nuestro Patrimonio en el ámbito que sea, ambienta o cultural. Los trabajos los desarrollan los técnicos, los avances los conocen los técnicos y a menudo los resultados completos se difunden entre los técnicos, alojados en memorias de proyectos y publicaciones a menudo de difícil acceso y compresión para el ciudadano de a pie. Sin embargo esa democratización de la información que se obtenía en Ifach a través de las redes, ya por el año 2009, destacaba sobremanera. Quizás por eso también siempre nos pareció notable el trabajo que en esta línea mantiene Carolina Frías, arqueóloga municipal de l’Alfàs del Pi en el Museo Villa Romana del Albir, así como con el conjunto patrimonial del municipio.

Necrópolis de Ifach

Lo segundo, derivado de su forma de trabajar en los cortes, en gran parte con voluntarios. Durante los dos meses estivales de excavaciones, estudiantes de diversas universidades españolas y extranjeras, así como particulares interesados en la materia, se desplazan hasta Calp para participar en esta excavación. El reconocimiento por parte de la dirección de la excavación al trabajo de estos voluntarios antes, durante y después de cada campaña siempre nos pareció algo a destacar. Mucho más allá de dar las gracias, conscientes de la importancia del voluntario, del trueque entre su tiempo libre y la formación a pie de corte, siempre han tenido en cuenta el trabajo de estos colaboradores reconociéndolo como merecen. Recordamos la exposición que tuvo lugar en el MARQ “Calp, Arqueología y Museo” entre diciembre de 2009 y febrero de 2010. En una de las salas dedicada a la excavación en Ifach, una de las pantallas exhibía, de manera ininterrumpida, fotos y los nombres de los voluntarios que habían colaborado hasta esa fecha en los trabajos. Gente anónima para casi todo el mundo, pero vitales para el desarrollo del proyecto.

Participantes en la excavación y personal del Parc Natural. Verano de 2010

 

Una gran labor, recuperar para todos nuestro Patrimonio, en este caso, oculto bajo metros de escombros de viejos hoteles demolidos. Convirtiendo balsas de riego en las iglesias que eran. Poniendo tiritas en los cortes eternos sufridos por capillas maltrechas. Un trabajo de gran calado, de gran altura. Altura a la que a menudo nuestras administraciones les cuesta llegar. Ignoramos los motivos, en qué mesa de qué despacho a falta de qué firma está paralizada la propuesta de musealización de uno de los edificios del Parc Natural para dotarlo de piezas arqueológicas extraídas de la excavación, de paneles interpretativos, de medios audiovisuales, para convertirlo en valiosísimo apéndice de la Pobla, a escasos 100 metros de la misma, donde más de 100.000 personas cada año podrían conocer y disfrutar el trabajo realizado por los arqueólogos sobre lo que hubo, lo que desapareció, lo que vuelve a haber. Huele a eterna oportunidad perdida, esperamos que no definitivamente.

La Pobla medieval de Ifach es Bien de Interés Cultural desde el 7 de marzo de 2011, con el número de expediente 27992. Un hito Patrimonial de primer orden, un ejemplo para todos de proximidad y difusión de nuestra historia, un magnífico exponente de reconocimiento a las personas implicadas en su realización.

Este año 2015 el proyecto cumple 10 años. Felicidades. Ojalá cumpla muchos más.

Logo 10 años excavación en Ifach

 

Ifach podría ser sólo una roca, magnífica e imponente. Pero con un corazón preparado para marcar a los que se encuentran con ella en el camino. Pretender salir indemne de allí era sólo pura fantasía.

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Desde aquí, nuestra gratitud por su trabajo a Jose Luis Menéndez, Joaquin Pina, José Torre , Roberto Ferrer, Alicia Castelló, Miriam Parra, Julia del Olmo, Diana López, Isabel Zafra, Mª Ángeles Tena, Juan Martínez, Miguel Martínez, Jose Mª Moreno, Dani Zambrana, Stefania Malagutti y tantas y tantas personas más relacionadas con el proyecto, de las que aprendimos cosas que ni ellos mismos imaginan. Gracias.

El blog del Proyecto Ifach, aquí.

La exposición “Calp, Arqueología y Museo” MARQ (diciembre 2009-Febrero 2010) aquí.

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Toda persona que haya pasado por Ifach queda marcada de forma irremediable. En mi caso, doblemente, gracias a esta marca de cantero en la entrada de la capilla sur. Sin saber bien por qué, pasó a ser parte de mi y ahí se quedó por siempre.

 

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Para el tiempo. Sólo elige cómo hacerlo

El tiempo se puede parar a voluntad, además me atrevería a decir que sin demasiado esfuerzo. Y no es que exista una necesidad expresa para hacerlo, simplemente decides detenerlo. Lo quieres, lo haces. De todas maneras es cierto que puede ocurrir de manera casual, sin previo aviso. Todo se detiene durante un instante fugaz y luego, y esto es lo bueno, te lleva atrás, a reencontrarte con tus recuerdos, quizás con tus raíces.

Mi método recurrente para parar el tiempo y volver atrás es abrir una botella de masaje para después del afeitado guardada a buen recaudo en casa. Abro la botella, huelo su fragancia y sí, se para el tiempo y vuelvo atrás unos cuantos años y oigo la voz de mi hermano, clara y potente. Se para el tiempo y aunque los recuerdos muerden, vuelvo a ellos sin remedio.

Hace pocos días el tiempo se paró también mientras hojeaba una guía de plantas, justo al ver una foto de la Corona de rey (Saxifraga longifolia) y sin poder evitarlo volví a aquellas primeras caminatas absolutamente frías de hace muchos años, subiendo por la pista de Partagat y buscando el Pas de la Rabosa sólo para ver esas mismas Coronas de rey, bordeando la sima y sentándome allá arriba, maravillado de la belleza matemática de su roseta de hojas basales (no creí la existencia de la secuencia de Fibonacci hasta que ví el primer ejemplar de esta planta) siendo de los pocos que la prefiere sin su espectacular y dramáticamente única flor. Magnífica, como Aitana, como las islas a lo lejos, como el vuelo de las chovas. Se paró el tiempo y recordé la extraña sensación de soledad allí arriba, de sentirte felizmente raro.

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Sin embargo, una tercera forma de parar el tiempo se presentó de repente, casi a traición. Fue en Polop, en Ca l’Angels, la primera vez que estuve allí. Nada más entrar me cautivó el suelo de la estancia. El pavimento de mosaico, series de losetas multicolor repetidas por doquier (de nuevo belleza matemática) recuperadas de mi memoria infantil. Pero eso no paró el tiempo, todo se frenó justo al primer bocado, cuando probé la escalibada que tenía delante. Creo que fue la simple combinación de los sabores del tomate, la melva y el olor del aceite de oliva. Claro que se todo se detuvo, fui lanzado con fuerza hacia atrás hasta llegar a enormes cocinas olvidadas con mesas y sillas también enormes y chimenea, donde una navaja algo oxidada cortaba jamón y pan, y un tomate como sabía como ese con un aceite que olía como ese.

Sin duda alguna los sabores auténticos de esta casa te conectan con tus raíces, con tu origen. Porque lo que tienes en el plato es el resultado de algo que poco tiene que ver con la simple transformación de materias primas. La tradición en la elaboración, que va más allá que de madre a hija, que se pierde en la memoria de los valles y calas de esta tierra que ha hablado idiomas que sólo las montañas recuerdan, pero que dio lugar con el paso de los siglos un patrimonio gastronómico que nos identifica como pueblo, nuestro y para todos. La tremenda calidad de los productos utilizados en su elaboración, los tiempos pausados en el fuego, el respeto y la pasión por lo que se crea, el esfuerzo del día a día… el resultado crea un vínculo entre sus historias y las tuyas, un puente entre territorios, los pasados y los presentes.

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A alguien le puede resultar curioso una entrada donde se hable de gastronomía y no haya ni una sola fotografía de platos magníficamente presentados. Debe ser porque en esta ocasión se habla de las personas y de las manos que crean y sirven estos platos, por lo que hemos preferido ilustrar esta entrada con Vicenta y Paco Teuler, corazón y alma, alma y corazón de Ca l’Angels. Porque son ellos los que lo detienen todo gracias a la perfecta comunión de tradición e innovación de la que hacen gala y  al profundo conocimiento del medio natural que les rodea y los elementos que de él utilizan. En esta entrada, las fotos de los platos no son necesarias, incluirlas es del todo inútil si lo que pretendemos es disfrutar de los sabores y sensaciones de nuestra tierra.

Eso hay que sentirlo. Hay que ir allí. Y que se pare el tiempo.

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– Queremos agradecer a los amigos del restaurante Ca l’Angels de Polop el permitirnos utilizar la foto que capitanea este post. Su web, aquí. Y su blog, también.

– Gracias a Laura Martín por su foto, sus cangrejeras, y por ser inmensa. Su blog, aquí.

 

 

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¿Qué hay de malo en ser ceniza?

Recurrir al ave Fénix y el continuo resurgir de sus cenizas para hablar de emprendedores es algo muy manido, habiéndose convertido en una técnica utilizada en excesivas ocasiones. Pero es inevitable que al hablar de iniciativas novedosas o de arriesgadas apuestas vitales en la actual coyuntura económica y social acabes formando la imagen de este ave mitológica, ardiendo, consumiéndose y volviendo a alzar el vuelo desde sus cenizas, desde cero.

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Es curiosa la habilidad que tienen las personas encargadas de #wineandtwits  en identificar y sentar alrededor de una misma mesa a distintas aves Fénix, algunas con plumaje de adulto, otras aún con plumón juvenil, pero todas ellas proyectos que buscan con su puesta en marcha dinamizar el sector turístico de nuestro territorio desde diversas perspectivas, muchas de ellas teniendo el vino como hilo conductor de su andadura.

El pasado 18 de noviembre tuvo lugar en las instalaciones de Invat·tur la cuarta edición de #ConecturCV, nombre con el que Cintia Torres y Marichel López han bautizado a estas jornadas, donde a través de la exposición de iniciativas relacionadas con esa dinamización del Territorio consiguen algo más que sinergias, logran una conexión especial entre propuestas, asistentes y entorno, donde toma forma la certeza de que otras formas de crear riqueza son posibles, desde perspectivas no convencionales en las que el producto de calidad forma junto al esfuerzo un binomio del todo punto inseparable.

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En esta IV edición de #ConecturCV tuvimos la fortuna de compartir cartel con Bodegas FaeloNwines, Enológate y Desconta2. Os invitamos a que clikeis en los enlaces y conozcáis sus propuestas, aunque algunas seguro os serán familiares. El recurso del vino más allá de la mera comercialización y consumo, el turismo en la Costa Blanca más allá de los chiringuitos y las playas abarrotadas, argumentando el consabido mantra (que todas las administraciones repiten una y otra vez pero que ninguna hace suyo de manera decidida) de que la zona donde vivimos es algo más que Sol y Playa. Pero mucho más.

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Nosotros desde hace tiempo sólo vemos aves Fénix por todos lados, y es más que probable que no sea así, y que además sea injusto calificar de esta manera a los promotores de este tipo de ideas. Pero a menudo ERE’s (muchos de ellos devenidos ilegales) o situaciones laborables abusivas han dado lugar a que trabajadores que desarrollaban su actividad de manera eficaz y digna se hayan convertido en pájaros de fuego. Y en los casos que vivimos en #ConecturCV, sin pasar por la ceniza. Aunque si hubiera sido necesario pasar por ella…

¿Qué hay de malo en ser ceniza?

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Un instante mágico que son 3.

Quizás no lo creáis, pero las montañas realmente son mágicas. Nos atraen sin remedio, privándonos de voluntad, obligándonos a recorrer sus laderas y subir a sus cimas. Poco importa dónde esté situada o su altura, siempre ocurre lo mismo: nos llaman y sin saber bien por qué acudimos a ellas, obedientes y sin demora.

Es en la Penya Foradà de la Vall de Gallinera donde tiene lugar uno de los acontecimientos más asombrosos que suceden en nuestras montañas: la Alineación solar de la Foradà. Un destello de luz, un momento que es mucho más de lo que parece. Un instante mágico que son 3.

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1 er instante mágico.

Dos veces al año los rayos de sol pasan a través del arco de la Foradà dando lugar a un espectáculo único. Si nos situamos en un lugar determinado del valle, se observa como el sol se alinea con el arco dejando pasar éste la luz a través suyo. Este acontecimiento reúne a centenares de personas en las proximidades de Benitaia y se ha convertido en un importante reclamo turístico y cultural para la zona.

2º instante mágico.

En 1611 se construyó un convento franciscano en el valle, justo en el emplazamiento marcado por los rayos del sol al pasar a través del arco de la Foradà durante el atardecer de uno de los días de la alineación: 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana.

De esta manera, cada día del patrón, la luz del sol iluminaba el convento justo en el instante en que el sol estaba en línea con él a través del arco de la montaña. Sin duda un acontecimiento de gran importancia, tanto como el motivo real de su construcción, relacionada con la terrible expulsión de miles de habitantes de la Marina Alta a comienzos del siglo XVII, dejando prácticamente desierto un valle que durante siglos conservó la cultura, lenguaje e identidad árabe de sus pobladores.

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3er instante mágico.

Hoy no existe el convento, borradas prácticamente todas las huellas de su presencia, incluso de la memoria colectiva del valle, pues casi nadie había oído de su existencia antaño. Ni si quiera se recordaba la alineación solar a través de la Foradà, salvo por algún vago recuerdo. Ni alineación, ni franciscanos, ni convento. Todo olvidado, enterrado para siempre.

Y es entonces cuando tiene lugar otro instante mágico.

No puedo saber qué sintió José Lull en el año 2005 al conocer por primera vez, a través de una cita antigua recogida en un libro de Rafael Cebrián,  la posible existencia de una alineación solar en la Gallinera y su relación con el emplazamiento de un convento de religiosos. Pero sin duda fue algo mágico, único, que le empujó a investigar sobre ello, a consultar fuentes antiguas y a calcular y medir sobre el terreno hasta comprobar que, efectivamente, cada atardecer del  4 de octubre y 6 de marzo los rayos de sol atraviesan la abertura en la roca de la Foradà e iluminan el lugar donde los franciscanos levantaron un convento los primeros años del siglo XVII.

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Parece poco, pero es mucho. Ahora un valle entero, centenares de habitantes y visitantes de la Vall de Gallinera esperan el atardecer, vuelven a mirar al arco de la Foradà con la misma intensidad que sus antepasados 400 años antes, sintiendo esa extraña sensación que sólo encontramos en las montañas. Y todo gracias al empeño particular de una persona que tuvo un instante mágico, que recuperó la alineación solar de la Foradà rescatándola del olvido absoluto, recogiendo un episodio de la historia de nuestro territorio para disfrute de todos. 

Un instante mágico que son 3.

Nota. Agradecemos al Dr. José Lull el permitirnos hacer uso en esta entrada de fotografías de su web.

Web Dr. José Lull 

Información Ajuntament de la Vall de Gallinera

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You may not believe it, but the mountains are truly magical. They hopelessly attract us, depriving us of will, forcing us to walk their slopes and raise their summits. No matter where they are located or their height, if the same thing always happens: mountains call us and without knowing why, we go to them, obedient and without delay.

It is on the Penya Foradà in the Valley of Gallinera where one of the most amazing things happening in our mountains occurs: Solar Alignment of Foradà. A flash of light, a moment that is much more than it looks. A magical moment which, in fact, are 3 moments in 1.

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1st magical moment.

Twice a year the sun shines through the arc of Foradà giving rise to a unique spectacle. If we take a particular location in the valley, we can see how the Sun is lined with the arc and a beam of light passes through. This event brings together hundreds of people near of Benitaia and it has become an important tourist and cultural attraction in the area.

2nd magical moment.

In 1611 a Franciscan monastery was built in the valley, right at the location marked by the Sun’s rays passing through the arc at sunset on one of the days of the alignment: October 4, the day of Saint Francis of Asisi, founder of the Franciscan order.

Thus, each day of the pattern, sunlight illuminated the convent just at the moment when the Sun was in line with it, through the arc of the Foradà mountain. Definitely a magical moment. Although both were not the reason for its construction, which is related to the terrible expulsion of thousands of inhabitants of the Marina Alta and Valencia kingdom in the early seventeenth century, leaving this valley virtually deserted which preserved for centuries its culture, language and the Arab identity of its inhabitants.

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3rd magical moment.

The convent does not exit today, almost every traces of their presence have been erased, even in the collective memory of the valley, because almost nobody had heard of its old existence. Not even the solar alignment is remembered, apart from some vague memories. Neither alignment, nor Franciscans, nor convent. All of them have been forgotten, buried forever.

And this is when another magical moment takes place.

I can’t imagine what felt José Lull in 2005, when he found out for the first time, through an old quote in a book by Rafael Cebrian, the possible existence of a solar alignment in Gallinera valley and its connection with the place where a religious convent was built. But it was definitely something magical, unique, which led him to investigate it, to consult ancient sources, to calculate and measure in the field to verify that, indeed, every sunset of October 4 and March 6 sunbeams pass through the mountain, lighting up the place where the Franciscans built a monastery in the early seventeenth century.

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May be it seems something insignificant, but it is not. Nowadays in the valley, hundreds of residents and visitors await the sunset, looking at the arc of Foradà with the same intensity their ancestors did 400 years before, feeling a strange sensation that can only be found in the mountains.

And all thanks to the urge to know more and the particular commitment of a person who had a magical moment to recover this solar alignment of Foradà, rescuing it from an absolute oblivion and recovering a piece of history of our land for the enjoyment of the community.

A magical moment  which are really 3.

P.S. Thank you vey much Dr. José Lull for allowing us to use pictures from your website in this post.

Website Dr. José Lull 

Ajuntament de la Vall de Gallinera Information

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Descubriendo el pasado. Soñando el futuro

Casi pasa desapercibida, pero ahí está. Dentro de un expositor con forma de columna y semienterrada en una estructura de porexpan que asemeja ser el fondo marino. Al acercarte a ella, llama la atención su oscura belleza  y la gran cantidad de diminutas imperfecciones que posee su superficie. Y no es de extrañar, pues esta botella de vino Fondillón de Alicante permaneció intacta en el fondo del mar 195 años ,en un barco inglés procedente de Alicante hundido frente al desembocadura del Ebro, el Deltebre I.

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Y es leyendo sobre la importancia histórica de la producción vinícola en Alicante, su peso en el conjunto de la economía de la provincia o el excelente recurso que supone para la oferta turística complementaria de la Costa Blanca cuando viene a mi cabeza el trabajo de una bodega única en nuestra zona: Celler la Muntanya en Muro d’Alcoi, un gran ejemplo de respeto por el territorio impulsado por Juan Cascant y Toni Boronat.

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Integrado en el proyecto Microvinya, en Celler la Muntanya se cultiva uva en cerca de 30 microparcelas, muchas de ellas recuperadas del abandono para volver a producir uva de variedades en algunos casos casi desaparecidas. Producen un vino ético y sostenible, con métodos respetuosos con el territorio y obteniendo una rentabilidad económica, social, medioambiental y cultural que repercute no sólo en los propietarios, sino en toda la sociedad.

Hace pocos días subieron a su perfil de Facebook fotos de la vendimia realizada por alumnos en las viñas que se encuentran en el Instituto Andreu Sempere de Alcoi. Seguro que obtendrían una pequeña cantidad de uva, pero sumada a la del resto de los micropropietarios de la bodega será suficiente para elaborar vinos que han alcanzado renombre internacional, tanto por su calidad como por la filosofía de su producción.  Un ejemplo claro de economía justa y sostenible, tan escasa en nuestra región.

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Siempre impresiona ver un objeto antiguo que ha sido rescatado por los arqueólogos después de siglos de oscuro silencio y que, una vez restaurado, exhibe su belleza desde el otro lado del cristal. Impresiona tanto como conocer el trabajo de personas convencidas en recuperar la forma y el color de nuestra tierra, para que produzca como ha hecho siempre el mismo producto de calidad, sin caer en el abandono y el olvido.

Un gran trabajo. Una excelente apuesta de futuro.

 

El vino en Alicante. Museo Arqueológico Provincial de Alicante – MARQ.  Exposición hasta el 11 Enero 2015.

Deltebre I. La historia de un naufragio. Museo Arqueológico Provincial de Alicante – MARQ.  Exposición hasta el 11 Enero 2015 .

– Celler la Muntanya. Muro d’Alcoi .

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 It almost goes unnoticed, but there it is right in front of your eyes. It’s a bottle inside a transparent column, partially buried in a structure the of  polystyrene which resembles the seabed. This is not just any bottle, it is the only surviving bottle of Fondillon (Alicante produced wine) which lay at the bottom of the Mediterranean for 195 years. It was discovered intact on an English boat that was sunk in the  Delta of Ebro area at the start of the 19th century.

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It brings to mind how important the wine industry was and still is to the province of Alicante and makes me think about Celler la Muntanya, a bodega created by Juan Cascant y Toni Boronat, a great example of industry that is simultaneously respectful of the environment.

Part of the Microvinyas Project, at Celler la Muntanya they cultívate several varieties of grapes over almost 30 “microvineyards”, many of which have been recovered from abandoned soil. They have brought back to life some varieties which had almost been forgotten and furthermore they have managed to do it in a responsible manner. The end result is a business which is not only profitable but also ethical, environmentally-friendly and in tune with the land and its inhabitants.

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A short while ago they posted on Facebook some photos of Andreu Sempere High School (Alcoi) pupils harvesting they grapes. Undoubtedly the quantity was small but put it together with other microplots have enough to produce wine that is internationally renowned as much for its quality as its philosophy of production.

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It’s always impressive to see an Antique that has been rescued by archaeologists after centuries in dark silence. Once restored it displays its beauty from the other side of the glass. Even more impressive is getting to know the work of people dedicated to resurrecting the soil of our lands in order to the same high standards without falling into the trap of modern commercialism.

Great work. An excellent bet for the future.

 

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 El vino en Alicante. Museo Arqueológico Provincial de Alicante – MARQ.  Exposición hasta el 11 Enero 2015 (more info).

Deltebre I. La historia de un naufragio. Museo Arqueológico Provincial de Alicante – MARQ.  Exposición hasta el 11 Enero 2015  (more info).

– Celler la Muntanya. Muro d’Alcoi (more info).